Matilda, ¿una historia feminista?

¿Es Matilda, de Roald Dahl, una obra y un personaje feminista?
Mi primera hija estuvo a punto de llamarse Matilda; pero al final no lo hizo. Mi segunda hija estuvo a punto de llamarse Matilda; pero al final tampoco. Y es que "Matilda" es probablemente uno de mis libros preferidos de la infancia y una rotunda obra maestra de la literatura infantil y juvenil.
¿De qué va Matilda? ⬇️
En pocas palabras, por si alguien por un tremendo despiste vital no ha leído todavía el libro, Matilda Wormwood es una niña extraordinariamente inteligente y (¿supongo que no hay problema con hacer spoilers de una lectura publicada en 1988, verdad?) con poderes telequinéticos. Gracias a ellos se libera de sus negligentes progenitores y de la tiranía de la horrible directora de su escuela, la señorita Trunchbull, para comenzar una nueva vida junto a su maestra la señorita Honey, a quien de paso también le resuelve el papelón familiar y económico que tiene en su vida.
"Matilda" no solo es una obra deliciosa y ampliamente reconocida por su ingenio y creatividad, sino un libro que con una frecuencia difícilmente igualable aparece en las listas de recomendaciones literarias que pretenden poner el foco en la igualdad de género. Por eso la pregunta de si es una obra y un personaje feminista me parece un interesante tema debate.

Os adelanto, sin clickbait, que la respuesta "no te sorprenderá": en este texto exploraré argumentos tanto a favor como en contra de considerar a "Matilda" como una obra feminista -algo que NO ES- para contribuir un poco a una lectura de este libro con gafas moradas y para que mis análisis, reflexiones y conclusiones os ayuden para aplicarlas en otras lecturas de LIJ.
Argumentos A FAVOR de "Matilda" como obra y personaje feminista
1. Protagonista femenina inteligente e independiente
La pequeña de los Wormwood es un personaje femenino que desafía las normas tradicionales de género con su extraordinaria inteligencia e independencia. Desde una edad exageradamente temprana (porque sin sus exageraciones Dahl no sería Dahl), Matilda demuestra una increíble capacidad para aprender; además de un infinto amor por la lectura y el conocimiento.
Matilda representa la lucha por la educación como un derecho igualitario: desde pequeña, desafía la idea de que las niñas no necesitan instrucción formal, algo que sus padres intentan inculcarle al despreciar su talento. Su búsqueda autónoma de conocimiento refuerza el mensaje de que la educación es una vía de emancipación. Que ojalá estuviera al alcance de todas las niñas del mundo, claro.
2. Resistencia a la autoridad opresiva
A lo largo de la novela, Matilda se enfrenta a figuras de autoridad, como sus padres y la señorita Trunchbull. En lugar de someterse pasivamente, Matilda utiliza su intelecto y sus habilidades telequinéticas para resistir y desafiar a quienes la maltratan. Esta resistencia activa a la autoridad puede ser interpretada como un acto feminista, ya que Matilda no acepta el abuso y lucha por la justicia.
La opresión de Matilda dentro de su familia es un reflejo del sistema patriarcal, donde el padre prioriza al hijo varón y menosprecia constantemente las capacidades de su hija. Esta socialización diferenciada es un ejemplo de cómo la novela expone las desigualdades de género desde la infancia, evidenciando la necesidad de desafiar estructuras de poder injustas.

3. Relaciones femeninas positivas
La relación entre Matilda y su maestra, la señorita Honey, es un aspecto central de la novela. La señorita Honey es una figura maternal y un modelo positivo para Matilda, demostrando compasión, comprensión y apoyo. Esta relación destaca la importancia de las conexiones femeninas solidarias y cómo pueden contribuir al crecimiento y empoderamiento personal.
La señorita Honey también representa un modelo de lucha contra la dominación patriarcal: su independencia económica -aunque limitada- refleja el esfuerzo de las mujeres por alcanzar la autosuficiencia en una sociedad que tradicionalmente las ha relegado roles subordinados.
Matilda y la señorita Honey, al apoyarse mutuamente, ejemplifican la sororidad en la resistencia al abuso y la injusticia.
4. Desafío a los estereotipos de género
Matilda no solo es más inteligente que los adultos a su alrededor, sino que también es valiente y capaz de enfrentarse a situaciones peligrosas. Su habilidad para tomar el control de su propia vida y superar obstáculos muestra a una niña que no está limitada en absoluto por los roles de género convencionales.
Nuestra pequeña protagonista posee tanto cualidades tradicionalmente asociadas a lo masculino (inteligencia, valentía, independencia) como características vinculadas a lo femenino (compasión, empatía, solidaridad). Esta combinación rompe con la dicotomía tradicional y ofrece un modelo de niña que no se limita a cumplir con el papel que se le ha impuesto.
Además, el contraste entre Matilda y su madre refuerza la crítica a los estereotipos de género: mientras el personaje de Matilda se desarrolla y evoluciona a través del conocimiento y el pensamiento crítico, la señora Wormwood representa la idea estancada de la mujer superficial que da prioridad a su apariencia sobre su educación.
5. Críticas a la sociedad patriarcal
La novela podría parecer que presenta una crítica a la sociedad patriarcal a través de la casi caricaturización de personajes masculinos negativos, como el Sr. Wormwood, el padre de Matilda, quien es deshonesto y negligente. A través de estos personajes, Dahl subraya las faltas y la hipocresía de una sociedad que a menudo subestima y maltrata a las mujeres y niñas. La situación de Matilda dentro de su familia refleja cómo las estructuras patriarcales desvalorizan la educación y la autonomía femenina: su propio padre la ignora y descalifica por ser una niña, mientras su madre refuerza la idea de que la verdadera prioridad de una mujer debe ser la belleza y el matrimonio.
Asimismo, la historia de la señorita Honey expone otra faceta de la opresión patriarcal: la dependencia económica y la dificultad de liberarse de figuras masculinas abusivas. Su vida bajo el control de Trunchbull (quien, aunque mujer, ejerce un rol típicamente patriarcal de dominación y abuso) evidencia cómo la falta de recursos puede perpetuar situaciones de desigualdad. Sin embargo, su proceso de emancipación, con el apoyo de Matilda, representa un triunfo sobre ellas.
El entorno escolar, controlado con puño de hierro por "la Trunchbull", podríamos interpretarlo (lo que, por supuesto, no quiere decir que haya sido deliberado) como una metáfora de la rigidez de las instituciones patriarcales. Las normas impuestas en la escuela, basadas en la obediencia ciega y la represión del pensamiento individual, refuerzan la idea de que el sistema castiga a quienes desafían la autoridad, algo que Matilda combate con sus capacidades.
La obra de Dahl cuestiona también el concepto de familia tradicional y, en el desenlace, permite que Matilda y la señorita Honey sumen sus esfuerzos para hacer triunfar el bien y, finalmente, "adoptarse mutuamente", en una demostración de que la familia no depende de los lazos sanguíneos, sino de la voluntad de formar un vínculo.
Argumentos EN CONTRA de "Matilda" como obra y personaje feminista
1. Estereotipos de género persistentes
A pesar de romper con algunos estereotipos, la novela también perpetúa muchos otros. La madre de Matilda, la señora Wormwood, es retratada como superficial, obsesionada con la televisión y la apariencia física. Este estereotipo de la mujer tonta y frívola puede socavar el mensaje feminista de la obra, al presentar una visión limitada de las mujeres.
La señora Wormwood es un reflejo de una educación patriarcal que prioriza la belleza y la dependencia económica de las mujeres sobre la educación y la autonomía. Sin embargo, su representación es unilateral, lo que limita la posibilidad de una transformación o una crítica más matizada a este tipo de roles impuestos.

2. Dependencia de la Señorita Honey
Aunque Matilda es independiente y fuerte, su historia de éxito depende en gran medida de su relación con la señorita Honey. Este vínculo puede interpretarse como una dependencia en una figura maternal para superar sus problemas, lo que puede contradecir la noción de total independencia y autosuficiencia asociada con el feminismo. Pero claro, hablamos de una niña de 5 años.
Sin embargo... ¿Y si la relación entre Matilda y la señorita Honey la entendiéramos no como de dependencia, sino como una alianza intergeneracional entre mujeres? La señorita Honey no "salva" a Matilda, ni Matilda a la señorita Honey, sino que ambas encuentran en la otra un apoyo para su crecimiento personal y su liberación de figuras autoritarias opresivas. Pero claro, de nuevo, no olvidemos que hablamos de una niña de 5 años. 😅
3. Falta de diversidad en los personajes femeninos
La novela refuerza una visión particular de la feminidad basada en la educación y la inteligencia, pero lo hace desde un marco muy específico: mujeres instruidas y resilientes, pero de un contexto mayoritariamente occidental y blanco. No hay representación de mujeres de diferentes orígenes étnicos o de clases sociales distintas que puedan ofrecer una visión más inclusiva del feminismo. Ojo, ¿sería algo exigible al libro? En absoluto. A no ser que hubiera sido un libro pretendidamente aliado con el feminismo.
Además, aunque la historia presenta diferentes tipos de mujeres los arquetipos que encarnan siguen siendo bastante rígidos. La señorita Honey es la mujer bondadosa y frágil, mientras que la señorita Trunchbull es una caricatura de mujer fuerte, pero mostrada de manera negativa. Esto puede transmitir un mensaje problemático sobre cómo deben comportarse las mujeres para ser consideradas valiosas o dignas de admiración.
4. Representación de la autoridad masculina
La crítica es contundente en el ámbito familiar, donde el Sr. Wormwood encarna el modelo del hombre que subestima y desvaloriza a las mujeres. Sin embargo, en el ámbito educativo y social, la presencia de figuras masculinas es casi inexistente.
Este vacío de personajes masculinos positivos podría interpretarse de dos maneras. Por un lado, refuerza la idea de que el entorno patriarcal está diseñado para beneficiar a los hombres, haciendo innecesario que estos tengan que intervenir en la historia. Por otro lado, también deja una laguna en la narrativa sobre cómo se pueden construir modelos de autoridad masculina que no sean opresivos.
5. Superpoderes como solución
Matilda resuelve sus problemas utilizando sus poderes telequinéticos, una habilidad sobrenatural que (por desgracia) no es accesible para las niñas en la vida real, a pesar de que muchas de nosotras nos hayamos encontrado concentrando la vista en un punto para intentar mover loquesea después de esta lectura. Esto puede enviar un mensaje ambiguo sobre la capacidad real de las niñas para superar la adversidad sin habilidades especiales, disminuyendo el impacto de su talento y su valor como herramientas suficientes para el empoderamiento.
A pesar de que la telequinesis de Matilda es un elemento fantástico imprescindible dentro de la historia, al menos su victoria sobre su familia y la malvada Trunchbull no se basa únicamente en este don. De hecho, siempre he querido interpretar que su inteligencia, valentía y determinación son las herramientas que realmente le permiten salir airosa de su complicada situación. Además, la pérdida de sus poderes al final de la novela refuerza la idea de que su verdadero poder proviene de su capacidad intelectual y su firmeza, y no de su habilidad sobrenatural.
Conclusión
"Matilda" de Roald Dahl es una obra compleja que puede ser interpretada de diferentes maneras en términos de su cercanía con la lucha por la igualdad de las mujeres. Mi conclusión es que incorpora elementos del feminismo al mostrar la lucha por la educación, la independencia económica y la resistencia a la opresión patriarcal; sin embargo, considero que la novela NO es feminista, ya que sigue operando dentro de los límites tradicionales, aunque su mensaje central sobre el aprendizaje como medio de empoderamiento femenino es relevante y poderoso.
Entonces... ¿Roald Dahl era feminista o quiso escribir un libro feminista?
Respuesta corta: NO.
Respuesta larga: la novela puede leerse desde una perspectiva de género, pero no fue escrita con ese propósito. La intención explícitamente feminista de Roald Dahl en Matilda no existe.
Y es que la historia más bien parece reflejar una crítica general a los sistemas de poder injustos—familiares, educativos y sociales—donde la protagonista desafía estructuras opresivas, algunas de las cuales coinciden con dinámicas patriarcales.
Reflexión final
La interpretación de "Matilda" como una obra feminista depende en gran medida del contexto en el que se lea y de las expectativas de quienes lo leemos en una búsqueda deliberada esa perspectiva. Probablemente sea esta la primera y última vez que yo cito en mi vida a Carlos Ruiz Zafón, pero es que, como escribió en "La sombra del viento": «los libros son espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro».
Aunque tiene elementos que pueden ser celebrados desde una perspectiva violeta, también tiene limitaciones evidentes que deben ser reconocidas. Pero lo importante es que al final, "Matilda" sigue siendo una obra valiosa que puede inspirar a muchas niñas a ser valientes, resilientes, y a poner en valor sus capacidades intelectuales, con independencia del puesto en una hipotética clasificación de la literatura feminista que le otorguemos al texto.
❤️ Dicho esto, me alegro enormenente de que Matilda ¡una niña cuyo primer superpoder real es el amor por la lectura! haya sido adoptada como un referente feminista porque encarna valores de igualdad y resistencia que fundamentales para el feminismo, a pesar de que su creador no lo planteara de manera consciente. Su legado feminista, en gran parte, es una reinterpretación contemporánea más que una intención original del autor.
Trabajo en comunicación y marketing, pero soy especialista en animación a la lectura y en aplicación de la perspectiva de género en las Industrias culturales. Además, estoy aprendiendo a ser la madre de M y de J.
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